Digo que el insulto parece un “hijos de puta” porque, aunque Canal Norte grabó toda la sesión plenaria, ese medio de comunicación municipal ha omitido esa parte de la grabación y Esloquehay solo ha podido visualizar el vídeo que grabó uno de los asistentes con un teléfono móvil (véase a partir del minuto 07.30 segundos). Esta es la historia. De la censura y de un presunto “hijos de puta”.

“Hijos de puta”

La concejala Jussara Malvar (Ganemos SanSe) tiene dos hijos. El menor de ellos acudió al último Pleno del Ayuntamiento, un pleno en el que un grupo de ciudadanos protestó contra Malvar por su actuación en el Caso Maikan. Durante el pleno, este sujeto, el hijo menor de la concejala, se enfrentó visiblemente alterado al grupo de vecinos que pedía la dimisión de la concejala y le espetó lo que parece ser un “hijos de puta”. Lo hizo instantes antes de ser desalojado de la sala por varios efectivos de la policía local. Digo que el insulto parece un “hijos de puta” porque, aunque Canal Norte grabó toda la sesión plenaria, ese medio de comunicación municipal ha omitido esa parte de la grabación y Esloquehay solo ha podido visualizar el vídeo que grabó uno de los asistentes con un teléfono móvil (véase a partir del minuto 07.30 segundos; la imagen que ilustra esta información ha sido extraída de ese vídeo). Esta es la historia. De la censura y de un presunto “hijos de puta”.

Canal Norte cuelga desde hace años en su página (canalnorte.org) las grabaciones de todos los plenos del ayuntamiento. De ese modo, cualquier ciudadano o ciudadana de la localidad puede estar al día de la labor política que desarrollan sus representantes municipales. La grabación del último pleno, sin embargo, no aparece completa. Tal y como denunciamos en su momento, Canal Norte ha mutilado una cierta parte de la misma: precisamente la que recoge la secuencia que hemos descrito, esa en la que el hijo menor de la concejala Malvar se dirige a un grupo de vecinos y presuntamente les llama, tal y como señala el titular, “hijos de puta”.

Esloquehay fue el primer medio de comunicación que se hizo eco de ese episodio, que fue registrado, afortunadamente, por las cámaras de los teléfonos móviles de varios de los presentes en el acto. Tras denunciar lo que consideramos un atentado grave contra el derecho a la información –la censura-, más grave aún si tenemos en cuenta la condición de medio público de Canal Norte, Esloquehay pidió explicaciones al gobierno de San Sebastián de los Reyes, que está presidido por el socialista Narciso Romero, e integrado por los 5 concejales del PSOE, los 4 de Izquierda Independiente y los 3 de Ganemos SanSe.

El pasado 16 de diciembre (lo contamos aquí) enviamos así la siguiente petición a alcaldía@ssreyes.org:

«Desde Esloquehay, nos gustaría saber el motivo por el que el pleno de ayer no está completo en la web de Canal Norte. Falta toda la parte final de preguntas del extrabajador de Maikan y las respuestas de los concejales. ¿Se ha censurado dicha intervención por algún motivo?».

Para los que no lo sepan, el extrabajador de Maikan Rubén Pelayo había solicitado oficialmente (vía Registro) su intervención en el pleno. El Ayuntamiento había aceptado esa petición y Pelayo estaba contando los motivos que le habían conducido a solicitar esa comparecencia cuando tuvo lugar la presumible agresión verbal que aquí denunciamos.

Esloquehay publicó en su momento, íntegramente, el discurso del extrabajador de Maikan (léase).

Grosso modo, en todo caso, lo resumimos a continuación: Pelayo ha denunciado en su comparecencia que ha trabajado para la empresa Maikan sin tener contrato (Maikan es concesionaria del servicio de recogida de animales del Ayuntamiento) y ha contado en el pleno además que el responsable de esa empresa, el pasado 9 de noviembre, le urgió a limpiar las instalaciones donde Maikan tiene confinados a los perros que recoge tras recibir una llamada de la concejala Jussara Malvar avisándole de que dos representantes del ayuntamiento iban a inspeccionar esas instalaciones. Malvar es la concejala competente en esta materia, Bienestar Social, y Maikan es una empresa beneficiaria de contratos municipales valorados en varias decenas de miles de euros (toda la historia la cuenta el propio Pelayo aquí).

Para contextualizar algo más, en todo caso, diremos que, días después de la visita-sorpresa abortada por esa llamada, cadenaser.com publicaba la siguiente información:

“Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil y técnicos de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid se han personado –sin previo aviso– en las instalaciones de Maikan en Talamanca de Jarama”.

El solicitante de esas inspecciones no había sido la Concejalía de Bienestar Social de San Sebastián de los Reyes. Según ese medio, la inspección fue ejecutada a instancias del Ayuntamiento de Talamanca y los inspectores no detectaron ninguna irregularidad, según informa cadenaser.com.

En fin, que ese era el contexto (es) en el que el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes ha censurado la grabación del pleno. El caso es que, tres días después de enviada a Alcaldía nuestra petición de explicaciones, el gobierno tripartito (PSOE, Izquierda Independiente, Ganemos) nos contesta lo siguiente:

«excepcionalmente, en esta ocasión no han sido publicados los minutos posteriores a la finalización de la sesión ordinaria por los insultos, descalificaciones y muestras de comportamiento incívico que en ningún caso puede difundir un medio de comunicación público; con el fin de no perjudicar la reputación institucional del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes».

Es decir, que el tripartito no solo reconoce la mutilación –excepcional, asegura-, sino que, además, la justifica apelando a “los insultos, descalificaciones y muestras de comportamiento incívico que en ningún caso puede difundir un medio de comunicación público”. ¿Se refiere Alcaldía, cuando habla de comportamiento incívico, a la actitud del hijo de la concejala Malvar?

El Ayuntamiento, en todo caso, no ha dado más explicaciones, la grabación sigue secuestrada y, entre tanto, diversos actores de la escena política de San Sebastián de los Reyes han emprendido lo que podría ser calificado como una campaña de criminalización de Esloquehay, un medio de comunicación local que se ha limitado a denunciar una práctica –la censura- que atenta gravemente contra el derecho a la información, que es sin duda la viga maestra sobre la que se asienta cualquier Estado de Derecho.

El escándalo que Esloquehay ha denunciado tiene tres ingredientes principales:

  1. una concejala –Jussara Malvar- es señalada como la persona que avisa de una visita de dos cargos públicos del Ayuntamiento a una empresa –Maikan- que ahora mismo está bajo sospecha;
  1. días después, su hijo es desalojado del salón de plenos del ayuntamiento por la policía local (¿lo desalojan “por comportamiento incívico”?, ¿es a él a quien señalan desde el Ayuntamiento cuando Alcaldía habla de “insultos y descalificaciones”?);
  1. el gobierno municipal –del que forma parte la concejala- mutila la grabación municipal en la que aparece el hijo de la susodicha manifestándose como se ha apuntado. Reconoce la censura, pues, y explica que la ejecuta “con el fin de no perjudicar la reputación institucional del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes” (¿la del Ayuntamiento o la del hijo de la concejala?).

Pues bien, en mitad de todo este escándalo, la concejala -según informa en Facebook, con todo lujo de detalles, su otro hijo, Julio Membrado Malvar– ha recibido al parecer atención médica en el hospital Infanta Sofía por una dolencia en su columna. Y, al hilo de ese hecho, algunos significados integrantes del tripartito se han sumado en la red de Twitter a una cierta campaña: #NoTodoVale.

Grosso modo, la hipótesis que parece animar esa campaña vendría a ser la siguiente: el estrés ha causado el agravamiento de una dolencia previa de Malvar y el causante de ese estrés serían los defensores de los derechos de los animales -que han pedido la dimisión de Malvar por su gestión del Caso Maikan- y este medio de comunicación, que ha denunciado la censura de una grabación en la que un hijo de Malvar aparece poco edificantemente retratado.

Julio Membrado habla incluso en las redes sociales de “gente q lincha a mi madre” y apela -en su perfil personal de Facebook- a diferenciar “entre la vida política y la personal”.

En la campaña #NoTodoVale participan desde sus perfiles de Twitter los concejales del PSOE Andrés García Caro, Rebeca Peral y Tatiana Jiménez, y también el periodista José María Garrido Poyatos, secretario de organización del PSOE de SanSe y autor del twitter que aparece a continuación.

Artículo titulado "Hijos de puta"

#NoTodoVale, dice Garrido Poyatos en su perfil de Twitter

Y, efectivamente, así es: en un estado de derecho no vale (o no debería valer) la censura (la mutilación de la información). Y no debería valer tampoco criminalizar a quien denuncia la censura.

¿Por qué tanto empeño en señalar al sujeto denunciante? ¿Acaso el objetivo es desenfocar el objeto de la denuncia, matar al mensajero y que aquí nadie hable de censura?

No, no vale decir que la política tiene un límite (lo personal) y acto seguido aludir en tu perfil personal de twitter a lo estrictamente personal (un problema de salud) para poco menos que insinuar a continuación que ha sido un medio de comunicación -“Es lo que hay”- el que ha enviado al hospital a la afectada.

No, señor Poyatos, no todo vale

No vale decir que “la gente sufre cuando se sobrepasan los límites de la política” sin aclarar a qué límites se refiere usted. No, #NoTodoVale. No vale llamar “hijos de puta” a los ciudadanos que, en el ejercicio de su derecho a la libre expresión, piden la dimisión de un cargo político.

Por eso, pregunto

¿Qué significa en su diccionario, señor Poyatos, “no todo vale”? ¿No vale, señores concejales del PSOE de SanSe, el testimonio directo de un trabajador que denuncia que está sin contrato? ¿No vale un pleno municipal? ¿No vale la opinión de la ciudadanía, esa a la que se le ha hurtado la grabación del pleno? ¿No vale lo que opinen los vecinos sobre esas denuncias? ¿O quizá es que solo vale la opinión del tripartito, ese que decide qué podemos ver y qué no podemos ver los vecinos de este pueblo?

No, no todo vale

No vale apelar a lo estrictamente personal -un problema de espalda, dolores que la señora Malvar sufre por cierto desde hace un montón de años- para matar mensajeros que cuentan lo que ustedes (parece que) prefieren silenciar, para matar mensajeros que denuncian al censor.

No, señor: no todo vale

Y vuelvo a repetirlo, porque es absolutamente necesario desenmascarar la demagogia: no vale censurar (eso no vale –o no debería valer- en un estado de derecho que se precie) y no vale decir que la política tiene un límite (el de lo personal) y acto seguido aludir en tu perfil personal de twitter a lo estrictamente personal (un problema de salud) para poco menos que insinuar que la culpa de todo la tiene “Es lo que hay”.

Julio Membrado Malvar, el otro hijo de la señora concejala, ha dejado escrito en su perfil de Facebook -tal y como hemos adelantado arriba- todo un relato de los hechos, para que todo el mundo sepa que su madre ha pasado unas horas en el hospital, adonde ha acudido “por profundos dolores en la columna”. Y en su derecho está el señor Membrado de airear, cuanto considere oportuno, su vida privada, o la de su madre concejala. Por cierto, señor Garrido Poyatos, ¿eso sí vale en política?  ¿O eso tampoco?

Julio Membrado Malvar, hijo mayor de la concejala, concluye su relato –donde cuenta los problemas de salud que ha tenido estos días su madre- con un párrafo poco afortunado: “algún malnacido y algún que otro ignorante seguro que se alegra de esto”. Ignoro qué tipo de gente conoce (o ha conocido) el mayor de los hermanos Malvar, pero insisto: no me parece particularmente afortunado ese apunte. Por otro lado, en todo caso, creo que dice mucho de quien lo firma (juzgue el lector).

Julio Membrado Malvar define a su madre -en el relato que ha colgado en su perfil personal de Facebook- como “una heroína para mí”. Y de ella cuenta que “hablo de una mujer con dos operaciones en la espalda que en vez de pedir la pensión de invalidez a la que tiene derecho lo que hace es trabajar sin parar por su pueblo”.

Yo no sé si eso es así, y, por supuesto, no sé a qué pensión tiene o no derecho la señora Malvar. Pero, sobre todo, no me importa. Porque no me importa el perfil personal de los políticos. Me importa su actuación política.

Como mujer de buena fe que soy, no le deseo el mal a nadie. Antes al contrario, mis convicciones me han llevado siempre al extremo opuesto: creo que es bueno amar al prójimo, soy profundamente pacifista y siempre he tenido claro que es mejor resolver los problemas haciendo el amor que la guerra.

Por eso me resulta indignante esa insinuación –“Es lo que hay”- de que yo, o cualquiera de mis compañeras, o cualquiera de mis compañeros, hemos traspasado no sé qué límites o -como también alguien ha comentado en las redes- nos hemos alegrado… ¿de qué? ¿De qué puede alegrarse un hombre o una mujer de buena fe? ¿De qué: del dolor ajeno? ¿De la tristeza del otro? No, no todo vale, ni en la política ni en el periodismo.

Y no, yo no me alegro del mal ajeno

Mis mayores y sus valores –que ahora son los míos- me han hecho de otro modo. Por eso es tanto el asco que me inspiran algunos discursos (el victimismo); y por eso no soporto a los demagogos –“la gente sufre cuando se sobrepasan los límites”-; y por eso siempre he creído que un político que hace política debe ser juzgado por la política que hace. Y punto.

En Esloquehay hay periodismo que revela la mala praxis de un Ayuntamiento que censura. No hay vendettas personales, ni ánimo de causar dolor a nadie, hay crítica a acciones políticas.

Si don Julio Membrado Malvar (que en primera persona y con tanto detalle ha narrado lo sucedido a su madre), o don José María Garrido Poyatos (“la gente sufre cuando se sobrepasan los límites de la política”), quieren llevar este asunto más allá de los límites de la política o al terreno de lo personal… en su derecho están. Pues faltaría más. Pero yo no voy a caer en la trampa.

El escándalo que Esloquehay ha denunciado tiene tres ingredientes principales. Son estos.

  1. una concejala es señalada como la persona que avisa de una visita de dos cargos públicos del Ayuntamiento a una empresa que ahora mismo está bajo sospecha (ni Malvar ni ningún otro cargo público del Ayuntamiento ha desmentido eso);
  1. días después, su hijo es desalojado del salón de plenos del ayuntamiento por la policía local (¿lo desalojan “por comportamiento incívico”?, ¿es a él a quien señalan desde el Ayuntamiento cuando Alcaldía habla de “insultos y descalificaciones”?);
  1. el gobierno municipal –del que forma parte la concejala- mutila la grabación municipal en la que aparece el hijo de la susodicha manifestándose como se ha apuntado.

No, no todo vale. No vale insultar –“hijos de puta” o “gentuza”- a aquellos que, por motivos estrictamente políticos, piden la dimisión de una concejala. No, eso no vale, y por eso la policía local cumple con su deber y desaloja al agresor (agresión verbal a voz en grito y aspavientos, tal y como se aprecia en las imágenes, las captadas por un ciudadano libre que no ha podido disponer de la grabación de Canal Norte porque el equipo de Gobierno así lo ha decidido).

No, no todo vale

En cuanto a lo personal, yo, Ana Baraca (y me consta que todas mis compañeras y compañeros también), desea (deseamos) salud a la concejala. Como a todo el mundo.

Por lo demás, quiero hacer explícito mi más absoluto respeto por la concejala y sus hijos. No estoy juzgando su valía personal. Estoy juzgando hechos muy concretos, que me parecen muy graves. Para empezar (y así quiero acabar): la censura.

Sí, Es lo que hay. Y no, no todo vale.

Ana Baraca

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