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La diáspora de la izquierda ¿a quién beneficia?

¿A quién beneficia la diáspora de la izquierda? Evidentemente al otro lado, al de la derecha, que si sumaran más, tendría consecuencias muy negativas para la gente. No hay más que mirar a nuestro alrededor para darse cuenta de la involución que están sufriendo los derechos en nuestro país. Para quienes los aprecian, no será necesario abundar más en esta idea.

El pueblo español se encuentra en estos días en una encrucijada histórica. Encrucijada en la que nuestro futuro pudiera caer en manos de las fuerzas reaccionarias, de unas derechas que actualmente se inspiran sin complejos, como les gusta decir, en el rancio e inquisidor nacional catolicismo que imperó durante la dictadura franquista, entonces, si esto sucediera, la calidad de nuestras vidas se complicará y las libertades correrán peligro.

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¡Muy cabreado!

Me pasa siempre, me indigno cuando se produce a mí entender una gran injusticia que envuelven de gran cinismo. Para mí, lo que está pasando con Venezuela es eso, una injusticia a la que le están dando un tratamiento informativo tendente a distorsionar la realidad de lo que verdaderamente sucede.

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Cuando Sanse se fundó con un grito de libertad

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Mañana, 2 de mayo, se conmemora otro año más una fecha muy especial, la de la fundación de Sanse, nuestro municipio, en este caso hace ya 527 años.

El día 2 de mayo es una jornada que, indudablemente, trae a la memoria de los madrileños un agradable y amargo recuerdo, un recuerdo de lucha y de resistencia.  Sin embargo, más de 300 años antes de la heroica gesta del pueblo madrileño aquel 2 de mayo de 1808, que es ya fiesta regional en nuestra Comunidad, otro pueblo de la actual Comunidad de Madrid, nuestro Sanse, protagonizaba un 2 de mayo su día más importante, su día grande, su día de resistencia, y un día que sin duda alguna debe ser al menos rescatado de la memoria por ser probablemente el primer gran movimiento campesino de toda la historia de Madrid.

 

1) El nacimiento de San Sebastián de los Reyes y la Alcobendas de finales del siglo XV

El 2 de mayo de 1492, el pueblo de San Sebastián de los Reyes inicia la independencia formal de la cercana villa de Alcobendas a la cual pertenecía, al escapar algunos vecinos de dicha localidad de la presión fiscal y los excesos de su señor feudal Juan Arias Dávila (que, desde su castillo ubicado en Torrejón de Velasco dirigía con mano de hierro sus amplias posesiones en la región, entre ellas la de Alcobendas) contando para ello con el apoyo y protección de los Reyes Católicos  (de ahí el posterior nombre de la localidad).

A mediados del siglo XV, la vida cotidiana en la villa de Alcobendas se hacía difícil para muchos vecinos de esta villa, que veían como de una forma cada vez más insostenible, el señor feudal, Juan Arias Dávila agobiaba con altísimos gravámenes a los vecinos de la localidad, condenando con duras penas a cualquier intento de protesta o rechazo de esta situación.

Cabe destacar que, al igual que muchas otras villas y ciudades de época feudal, la villa de Alcobendas tiene su origen en la jurisdicción señorial típica de la época feudal, cuando en el siglo XIV el rey Enrique II de Castilla cede a Pedro González de Mendoza un amplio señorío, un pequeño imperio al norte de la villa de Madrid, formado por  Buitrago, el Real del Manzanares, el sexmo de Lozoya, y las aldeas de Barajas, Cobeña y Alcobendas, ésta última en manos de la todopoderosa familia Mendoza hasta que en 1457 pasa a manos de Diego Arias Dávila, bajo cuya familia quedará vinculado el Señorío de Alcobendas hasta la supresión de éstos en el año 1811. 

Esta situación concedía al señor feudal amplísimos poderes, típicos del feudalismo, como eran el monopolio por parte del señor feudal de la economía, de la justicia y de la política local. Eran épocas en las cuales el poderío de los señores feudales hacia sombra a la aun incipiente y escasa autoridad de reyes y soberanos que luchaban por hacer valer su autoridad y su primacía.

De esta manera, en Alcobendas, como en tantos otros señoríos jurisdiccionales, el señor local Arias Dávila gravaba con altos impuestos a los siervos, labriegos, jornaleros y ganaderos, especialmente a aquellos dedicados a las tareas de pastoreo y ganadería. Además de ellos, el señor feudal dictaba la jurisdicción en la localidad y obtenía el monopolio total de la violencia, representada simbólicamente en la localidad en el llamado “Cerro de la Horca” en las laderas de lo que posteriormente sería el núcleo primitivo de San Sebastián de los Reyes, y en el cual se localizaba la horca o lugar de ajusticiamiento público de aquellos que hubieses incumplido la legislación.

Fruto de esta situación de tensión fiscal y jurídica, en la cual las deudas económicas de Arias Dávila deben ser pagadas por sus siervos alcobendenses con su patrimonio, estalla definitivamente un enfrentamiento entre una serie de campesinos, jornaleros, y ganaderos de la localidad, liderados entre otros por Pedro Rodríguez “El Viejo”, Francisca “La del Bartulo”, Andrés Rodríguez, Juan de Vallecas, Pedro Retamo, o Pedro Mendaño, y su señor feudal, Juan Arias Dávila.

Inmediatamente , y con el objetivo de evitar nuevos abusos, se dirigen a las afueras de la localidad, a lo alto de un cerro donde ya existía una ermita en adoración a San Sebastián Mártir (cercana al llamado “Cerro de la Horca” , en torno a las calles Mayor, Clavel, San Vicente, Victoria, San Roque y Paz ) , fundando allí las primeras cabañas de ganado y pastoreo, siendo este el oficio más común del pueblo trabajador que era el que conformaba la totalidad de los primeros sansebastianenses, y que posteriormente en el siglo XIX ( un periodo romántico de la historia en la cual se hacía necesario volver a las grandezas de la época medieval) fueron ensalzados por los historiadores locales como Laureano Montero o Leopoldo Jimeno, los primeros grandes historiadores y cronistas modernos de la localidad, tratando de dotarles de aun áurea de majestuosidad justificada, la del pueblo trabajador y productor que se rebela con su fuerza de trabajo, en contraposición a los señores feudales y sus actitudes tiránicas para con sus vasallos.

Como dijimos, debido a esta apresurada huida en los primeros meses del año 1492 que condujo a la fundación del primer núcleo poblacional en el Cerro de la Horca, el señor local Juan Arias Dávila, desde su feudo y castillo de Torrejón de Velasco (no sería ya hasta el siglo XVI cuando los Arias Dávila levantan un casón palaciego para ellos en el centro del municipio, junto a la Iglesia Parroquial) junto con su más firmes partidarios no tarda en acudir a quemar las primeras casas de los sansebastianenses y prender a los rebeldes, en un acto de rechazo a la soberanía inicial de los huidos, anteriormente bajo su jurisdicción y dominio y con el objeto de tratar de impedir cualquier tipo de pérdida territorial.

Así, en los años finales del siglo XV, la villa de Alcobendas se convirtió en un auténtico campo de batalla entre partidarios y detractores de la independencia de la villa cercana durante estos días, en los cuales la incipiente soberanía de los insurrectos fue eliminada de facto por el señor local y sus partidarios, que no dudaron en encarcelar a todo aquel contrario a esta situación y perseguir por los territorios aledaños de la villa a los restantes fugitivos con el objetivo de acabar cuanto antes con el primer gran cisma interno de la localidad.

Sin embargo algunos vecinos consiguen escapar a esta persecución, y teniendo noticia de la cercana presencia del rey Fernando el Católico en la cercana villa de Alcalá de Henares, se apresuraron a su encuentro en uno de los actos más conocidos y simbólicos (incluso heráldicamente) de este episodio, dándole alcance en el conocido como Puente de Viveros, situado sobre el río Jarama, entre Madrid y Alcalá de Henares (de ahí el puente sobre el río que figura en el escudo local) exponiéndole sus quejas ante aquella situación y obteniendo a cambio el respaldo regio. Así, pocos días después, el 2 de mayo de 1492 nacía oficialmente bajo protección real y como villa de realengo el pueblo de San Sebastián de los Reyes, con su posterior reconocimiento de ciudadanía el 27 de agosto de 1492, pese a las airadas protestas del señor local de Alcobendas.

A pesar de ello, el que posteriormente sería conocido como Conde de Puñonrostro no fue ni mucho menos un personaje despreciado por la monarquía, a pesar de las rivalidades derivadas del nacimiento de Sanse, llegando a ser, en 1523, premiado por el monarca Carlos V como “Conde de Puñonrostro” con el objeto de agradecer sus servicios al bando imperial en la rebelión comunera de Madrid.

 

2) ¿Intereses económicos o grito de libertad?

Sin embargo, en todo este proceso histórico, habría que cuestionar un papel hasta ahora no cuestionado por la historiografía local de San Sebastián de los Reyes, en torno a los intereses real de la monarquía castellana en este episodio.

Recurrentemente (y al igual que ha sucedido con la glorificación de los primeros habitantes del pueblo) se ha tendido a ver la actuación de los soberanos de Castilla y Aragón con respecto a la independencia de Sanse como un gesto exclusivamente piadoso, ideológico, relacionado con la figura del rey protector y paternal con su pueblo.

Sin embargo, y aun sin cuestionar dicha actitud, cabría localizar históricamente la rebelión y el cisma de Alcobendas en un periodo conflictivo, en un periodo intermedio entre el bajo medievo y la incipiente edad moderna, en la cual se producen constantes enfrentamientos entre los señores feudales, recelosos de perder su poder y autoridad política, jurídica y económica por un lado, y la monarquía moderna por otro lado, que en el caso de los Reyes Católicos iniciaba un nuevo modelo político basado en la primacía del estado absoluto monárquico, sometiendo a los nobles, aristócratas y señores feudales a su poder y autoridad regia.

Por ello, un episodio tan interesante políticamente para los Reyes Católicos, como era el debilitamiento de una de las casas señoriales más poderosas de la zona central castellana, la de los Arias Dávila, y la obtención de las cercanas y nacientes tierras de San Sebastián de los Reyes (con destacados pastos) como zona de realengo o propiedad regia, no iba a ser ignorados por los monarcas y sus sucesores en el trono que, rápidamente, pusieron todo su empeño en apadrinar personalmente la independencia de la naciente villa en hasta tres ocasiones consecutivas (1492, 1494 y 1516).

También en este debate sería interesante, al menos, mencionar un debate no suficientemente ahondado ni estudiado por la historiografía local, acerca de la naturaleza de dicho acontecimiento, teniendo que ser justamente valorado como una mera rebelión de subsistencia (como las que habrían de darse en los siglos XVI-XVII-XVIII en todo Madrid) de una parte del campesinado asfixiada por la penuria económica, o si cabría ver en los líderes y primeros fundadores del pueblo unos ideales más profundos, más políticos, más allá de las meras necesidades vitales y económicas, basadas en ideas de libertad, de emancipación, de redención del campesinado frente a la tiranía de los señores feudales.

Dicha idea no deja de ser recurrente, puesto que colocar esta rebelión como el primer gran movimiento campesino de la historia moderna de Madrid con motivaciones políticas de esa índole se nos presenta como una hipótesis bastante atractiva, y entroncaría sin duda alguna como todo el espíritu antiseñorial que apenas unos años después se iba a producir en todo el campo castellano durante el periodo de la revolución comunera.

Lo cierto es que resulta tentador encontrar motivaciones más allá de las ideológicas en la actitud de los Reyes Católicos y motivaciones más allá de las puramente económicas en la de los primeros habitantes de esta localidad en época bajo medieval, y sin duda alguna, probablemente en la conjunción de ambas pueda encontrarse una motivación más completa y profunda de las intenciones reales de este movimiento.

Sea como fuere, esta rebelión campesina, indistintamente de su cariz económico o político (o la conjunción de ambos) tiene el incuestionable valor de ser uno de los primeros y más destacados movimientos campesinos en la incipiente historia moderna de la región de Madrid y de ser, cómo no, el motor fundacional y el origen de nuestro municipio, Sanse.

 

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Acerca del futuro de Equo

Los ecologistas tenemos algo muy positivo que nos diferencia de las demás opciones políticas. Nosotros queremos cambiar el sistema realmente. Tenemos claro que este sistema productivista vino bien en los siglos XIX y XX para acabar con las hambrunas, para acabar con la miseria y la sociedad estamental, pero se ha revelado incapaz de dar respuesta a las necesidades actuales. Este sistema no sirve para distribuir la riqueza entre la población, ni para acabar con el hambre y el sufrimiento en el mundo, y en el camino está acabando con la vida en la tierra, nos lleva al suicidio colectivo. Cada vez se concentra el poder en menos manos y se destruye el tejido industrial en todas las sociedades. Cada vez las multinacionales tienen más capacidad de control y quieren incluso someter a los estados como sujetos de derecho que no puedan legislar en contra de ellas. Leer más

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“Generosos” donantes para la reconstrucción de Notre Dame

Dejando aparte mis opiniones personales sobre la Iglesia en general, es una desgracia que un edificio tan emblemático e histórico sea destruido por el fuego.

La Catedral de Notre Dame, uno de los emblemas del gótico e insignia cultural parisina, sufrió un voraz incendio, hay quién dice que provocado por Quasimodo, si así fuese, está  “jorobado” lo de Notre Dame, pues se calcula en más de un 60% los daños sufridos. Y Dios ni se enteró por estar de vacaciones  en su Semana Santa.

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El domingo iré a votar

Ni agitando banderas, ni quitando lazos, ni apelando al machista nacional-catolicista, ni con insultos continuos al diferente, ni apelando a los insultos como terrorista, etarra, bolivariano, ni defendiendo a los que han robado el dinero y llevado a paraísos fiscales, ni organizando las cloacas del estado para investigar a un partido político, ni los que se aprovechan de las puertas giratorias…, con esto no se defiende a l@s español@s ni a España.                       Leer más

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Sin Cultura no hay Libertad

En un magnifico artículo de Abel Prieto, publicado hace unos días, 20 de abril de 2019, cita una célebre frase de Fidel: “Toda revolución es hija de la cultura y de las ideas”
La pseudo-democracia española, para poder seguir dominando al pueblo, no educó ni en cultura, ni en ideas al pueblo español. Por supuesto, Abel Prieto no se refiere “solo a la cultura artística, sino de aquella que permite al ser humano entender su entorno, entenderse a sí mismo e instalarse en la realidad a partir de sus convicciones más profundas y razonadas. La ignorancia, la tontería, la frivolidad, deja al ser humano desamparado ante la manipulación.

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Contra la politización de la historia

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Que la historia es un frecuente campo de batalla entre ideologías de diferente tipo es un hecho ya, a estas alturas, más que de sobra conocido. En mi anterior entrada sobre el uso de la memoria histórica en las recientes elecciones generales españolas y en mi columna de presentación ya alerto sobre el hecho de que, actualmente, se está poniendo más de moda que nunca el echar mano de los libros de historia para, de forma totalmente sesgada y parcializada, justificar e incluso engordar los programas de una clase política carente de ideas para el presente y para el futuro de nuestro país y que no tiene más remedio que mirar, a su manera, al pasado.

Estos meses han sido especialmente prolijos en la utilización e introducción de la historia a todos los niveles; desde los partidos políticos, instituciones del estado o autonómicas e incluso academias supuestamente profesionales, se han lanzado a una espiral de utilización de la historia en la que, de una forma aparentemente neutral y objetiva para desentrañar los aspectos del pasado, claramente se emplean los hechos históricos para justificar determinados argumentos.

El último en apuntarse a esta moda ha sido el partido político Ciudadanos que, en su programa electoral, incluye en su punto número 88 del programa electoral esta llamativa afirmación;

“Impulsaremos un Plan de Apoyo a la Difusión de la Historia Española para incrementar el conocimiento del papel de España a través de los siglos. Queremos revertir la interpretación en ocasiones gravosa y negativa del papel que España ha protagonizado en la historia, fomentado en otras épocas por la llamada “leyenda negra”, que ha devaluado injustificadamente la imagen de nuestro país”.

La afirmación es, cuanto menos, inquietante, y máxime teniendo en cuenta la explicación que de ella hace uno de los impulsores de esta medida, Guillermo Díaz, número uno de Ciudadanos al Congreso por Málaga, que ayer mismo afirmaba en la prensa que;

“Lo primero que hay que hacer es informar del diagnóstico, contar cómo España sufre hoy en día las consecuencias de la propaganda de la Leyenda Negra, que incide en nuestra imagen internacional y nos desprestigia. Creemos que tenemos que hacer una labor didáctica interna para que los españoles conozcan los hechos de nuestra historia con mayor profundidad y, por otro lado, una labor externa, con el apoyo del Ministerio de Exteriores, en la que España defienda cuál fue nuestro papel internacional despejando la propaganda. 

Ni Rajoy ni Sánchez tenían pensado hacer nada con el V centenario y Hernán Cortés hace palidecer a Alejandro Magno y a Julio César… pero no me imagino a los romanos dándole la espalda a Julio César. No podemos seguir hablando con complejos ni pedir perdón”.

En sus medidas, no se concreta específicamente muy bien en qué debe consistir ese “plan de apoyo a la difusión de la Historia de España“, si ello va a implicar modificar o alterar el currículo educativo (que ya contempla en las diferentes etapas educativas perfectamente el estudio y conocimiento de los diferentes periodos y sucesos de la historia española) o si se va a limitar, a similitud de lo que exigen partidos como VOX, a un apoyo masivo para la realización de películas de cine sobre periodos históricos afines a determinadas concepciones (reconquista cristiana, conquista y colonización de América, imperio español….) o difusión y promoción de bibliografía que aborde estos periodos históricos. 

Sin embargo, esta ambigüedad con la “difusión de la Historia de España” que no termina de aclarar Ciudadanos, no algo nuevo y una propuesta similar se encuentra también en el punto número 8 del programa político de VOX, que aborda también el tema, proponiendo un;

“Plan integral para el conocimiento, difusión y protección de la identidad nacional y de la aportación de España a la civilización y a la historia universal, con especial atención a las gestas y hazañas de nuestros héroes nacionales”.

Nuevamente, inquieta pensar en qué aspectos concretos va a consistir ese “plan integral” y qué aspectos concretos considera dicho partido que representan las “gestas y hazañas” de los “héroes nacionales”, aunque, a juicio de lo expresado por los líderes de dicho partido, no parece que sea muy diferente a los periodos históricos/cliché ya mencionados más arriba y que parecen ser el epicentro de atención de la nueva recuperación de la historia española para determinadas formaciones y posicionamientos políticos, más interesados en combatir políticamente determinados posicionamientos ideológicos y no tanto en, realmente, difundir, apoyar y promocionar la historia, toda la historia y nada más que la historia, que debería ser realmente el verdadero objetivo no de éstos, sino de todos los partidos políticos del Congreso en un plan nacional y de estado de protección, despolitización, y difusión de la historia y del patrimonio histórico español, constantemente olvidado o expoliado cuando ello no genera un rédito electoral en votos.

Sin embargo, no han sido únicamente, ni mucho lejos, determinadas formaciones políticas conservadoras las que, en los últimos meses y se años se han lanzado a un cuestionamiento y reinterpretación de la historia afín a determinada óptica. Instituciones públicas y privadas de toda índole en todo el territorio nacional no han ido muy a la zaga de esta “recuperación” de la historia.

Recientemente, en un artículo en El País, el historiador y escritor español José Álvarez Junco afirmaba que “los historiadores deberíamos estar hartos de que nos utilicen. La función de la historia es conocer el pasado. Investigar, recoger pruebas, organizarlas según un esquema racional y explicar lo que pasó de manera convincente. Y punto” y afirma que por el contrario “lo que nos piden es un relato épico útil para construir identidades, y nos lo piden los más poderosos, los dirigentes políticos”, y es que “lo rentable políticamente son los mitos, que hacen votar”.

Al mismo tiempo, a lo largo de este año 2019 , se han producido una serie de debates sobre la conveniencia o no de rememorar los 500 años de la Expedición Magallanes-Elcano de circunnavegación de la tierra (generándose una controversia entre las academias de historia oficiales de España y Portugal acerca de la “titularidad” de dicha gesta histórica, rivalizando entre el portugués Magallanes y el español Elcano, y que generó incluso un tenso y fuerte cruce de declaraciones entre académicos de ambos países y campañas públicas bastante bochornosas en determinados diarios españoles destinadas a la recuperación del pasado histórico nacional ), o especialmente los mismos 500 años del inicio de la conquista del Imperio Azteca por Hernán Cortés ( evidenciado en las declaraciones del Ministro de Cultural José Guirao para no molestar u ofender a los mexicanos, y especialmente en la carta pública del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador exigiendo al Rey de España una disculpa por la conquista del imperio mexica, contestada a su vez con una virulencia incomprensible y desmedida por parte de determinados sectores intelectuales españoles contrarios a la llamada “leyenda negra” ) que muestran perfectamente cómo se sigue sin ver los hechos históricos y la historia como simple historia para darle constantemente un barniz ideológico y que se resume en las declaraciones de especialistas, como la historiadora y académica Pilar Gonzalbo Aizpuru cuando dice que “la mirada anacrónica impide conocer la trascendencia de los acontecimiento del pasado”, o la historiadora Enriqueta Vila cuando carga contra “el sectarismo y los complejos absurdos que tenemos los españoles de nuestro pasado, el miedo a contar la historia como los documentos nos lo muestran, y no como han querido otras potencias interpretarlos u ocultarlos”.

Al mismo tiempo, desde determinados sectores intelectuales catalanes, no se ha dudado en tratar de reinventar y reinterpretar la historia de una forma clara, evidenciado en el papel que desde hace años vienen ejerciendo instituciones como el Institut Nova Història o el Cercle Català d’Història que, desde hace más de 10 años  tratan, sin fundamento ni rigor documental algunos, de reescribir la historia catalana, sosteniendo posiciones cuanto menos cuestionables como la catalanidad de personajes históricos de primer orden (Colón, Cervantes, Cortés, Vespuccio, Leonardo da Vinci, Erasmo de Rotterdam…) en una suerte de hegemonización cultural, usando para ello a la historia con una clara intencionalidad política, al mismo tiempo que determinados partidos o instituciones políticas conservadoras pretenden hacernos comulgar con ruedas de molinos y afirmar la antigüedad casi milenaria de la nación española, a la que retrotraen casi hasta la época de los celtíberos y los romanos.

Sin embargo, ese uso de la historia como arma arrojadiza  ha sido el prevalente y no pocos historiadores han escrito acerca de ello. Georges Duby, en su “Escribir la historia”, afirma que “el ejercicio de nuestro oficio se somete a una moral que requiere objetividad, el historiador tiene la obligación de olvidarse, de acallar sus prejuicios, sus pasiones, no tiene derecho de manipular la información, y su mirada debe ser fría e imperturbable”, o lo que opinaba el pensador medieval Ibn Jaldún al afirmar que “la falsedad aflige naturalmente la información histórica, el prejuicio y el partidismo oscurecen la facultad crítica y excluyen la investigación crítica, y el resultado es que las falsedades son aceptadas y transmitidas“, de la misma manera, aunque diferente, que el historiador catalán Pelai Pagés que en su “Introducción a la historia” dice que “aceptar la imposibilidad de la objetividad no implica que sea imposible la rigurosidad”, esto es, no renunciar nunca a la rigurosidad del trabajo histórico aun cuando sea inevitable una mínima subjetividad, o como decía el historiador francés Marc Bloch en su “Apología de la historia”, “cuando las pasiones del pasado mezclan su reflejo con los prejuicios del presentes, la mirada se turba sin remedio”, o Lucien Febvre en su libro “Combates por la historia”, “el historiador no es un juez, la historia no es juzgar, es comprender y hacer comprender”.

Para mí, un historiador profesional dedicado en cuerpo y alma al estudio, investigación y difusión de la historia, la historia debe ser, ante todo respetada. No podemos ni debemos vetar ni censurar el estudio histórico de ningún periodo de nuestro pasado y, dese luego, es tiempo de quitarnos clichés ideológicos; ni estudiar el imperio español o la conquista de América le convierten a uno en derechista, ni difundir episodios históricos como la república y la guerra civil (y en eso el que escribe tiene amplia experiencia e incluso algún libro publicado sobre el tema) le convierten a uno en izquierdista o “guerracivilista”.

La historia, insisto, y como he dicho anteriormente, es la historia. Y así debe tratarse y usarse. Con responsabilidad, y especialmente con respeto. Con respeto a la propia historia, de la que algunos solo se acuerdan en época de campañas y mítines electorales, a los historiadores, investigadores y  profesionales de la historia que se dejan su tiempo, su esfuerzo y su dinero en estudiar, de forma desapasionada en lo ideológico y apasionada en lo vocacional, nuestro pasado histórico y nuestro patrimonio cultural.

Creo, como dije anteriormente, que la historia no necesita de planes ideológicos y enfoques partidistas en programas electorales, no necesita de instituciones que blanqueen o reinventen el pasado histórico ni de España ni de sus regiones, y sí necesita un pacto de estado en lo histórico, como en lo educativo, en el que las formaciones políticas renuncien clara y nítidamente, de forma definitiva, a parcializar y politizar la historia, y se comprometan  a tratarla con el respeto que merece y a difundir, sin prejuicios, vetos ni clichés lo mejor y lo peor de nuestro pasado histórico. Porque en ello, en la historia veraz y total, está, realmente las señas de identidad de lo que somos y de lo que seremos.

 

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Comunidad de Madrid y Ayuntamientos, “Silencios interesados”

En estos últimos meses, la Plataforma por la Defensa de la Sanidad Pública Zona Norte ha mantenido diversas reuniones con responsables de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, y al mismo tiempo han trasladado a este organismo y a los Alcaldes de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes las más de 4000 firmas que se fueron recogiendo durante el pasado año en apoyo a la Sanidad Pública de nuestra zona, así como ha participado en Plenos de estos ayuntamientos para reforzar las demandas ciudadanas, pero lamentablemente hasta la fecha solo hemos encontrado “”.

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