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En el escenario –Mujer contra Mujer-, el pecado original.

….hace tiempo que noto pequeñas implosiones que no me dejan respirar….

 

Magdalena tiene 32 años y dos hijas pequeñas. Hará dos años su mundo se fue desmoronando poco a poco… Primero fue su trabajo… le gustaba ser dependienta en unos grandes almacenes… le hacía sentirse parte de algo sólido –pecado-; después fue su pareja…se sentía segura con él…pero, de pronto, empezó a volver tarde por las noches, a olvidar que tenía que recoger a las nenas… se marchó.. con otra –pecado-.

Hará dos años que Magdalena se siente perdida. Sólo tiene el sol que luce cada mañana y las dos estrellas que duermen en su cama en la habitación de un piso compartido, que por fin puede pagar. Con anterioridad pidió ayuda a los servicios sociales del pueblo y desde allí le enviaron una compañera de piso con la que compartir el alquiler; olvidaron que aquella mujer padecía esquizofrenia, pegaba a sus hijos… empezó a amenazar también a Magdalena y sus dos estrellas. De ahí que Magdalena decidiera abandonar su piso alquilado y trasladarse de habitación en habitación, hasta que encontró un rincón seguro en el que atender a sus princesas.

Magdalena cuenta las horas del reloj y desea multiplicarlas para poder trabajar en más casas, para pagar sus gastos….y las deudas que su querido compañero dejó a su nombre –pecado-.

Magdalena llora…echa de menos a su madre, más ahora que no está…se siente sola… y lo está.

Magdalena trabaja en una casa, unas pocas horas todos los días, pero, por fin, con alta en la Seguridad Social para ir construyendo una miserable carrera de cotización. La persona que la contrató acaba de llamarla, tristeza e ira contenida, para decirle que el Ayuntamiento del pueblo la ha identificado como empleadora legal de Magdalena y, por tanto –pecado- le comunica que ha de entregar su nómina para saldar las deudas contraídas con el excelentísimo, de lo contrario, se le considerará deudora solidaria de las dichosas deudas –pecado-. Magdalena no puede más. La persona que habla con ella, la necesita, también trabaja y multiplica las horas del reloj para atender a sus estrellas y cree en la dignidad de todos los trabajadores y más en la dignidad de Magdalena.

En el escenario –Mujer contra Mujer-, el pecado original.

Mavi