yo no fui

Excusas

Si empiezo declarándome saturada hasta el hartazgo del tema covid, cualquiera que me lea sabrá a lo que me refiero.

Cuando recurro a las televisiones para mantenerme informada (ya sé que es un error, pero hay ratos en que resulta cómodo; mientras desayuno, por ejemplo), descubro que habito en un universo en el que ya no suceden cosas. NADA. Inactividad absoluta. Economía, cultura, ciencia, sociedad, conflictos, no te digo ya política …… Nada merece la atención de ningún medio, salvo en aquello que roza, por cualquier motivo, tema virus. En otros medios informativos – salvo honrosas excepciones – más de lo mismo.

Si entro en redes sociales, ese minúsculo círculo en el que nos movemos está a tope de gente indignada, gente aparentemente crítica y personas que ahora lo saben todo, lo exigen todo. ¡Ah! No te engañes, pasarte horas enganchado a Twitter o Facebook no hace que estés más y mejor informad@, ni que tengas una visión más o menos amplia de lo que está sucediendo. Bien al contrario; el círculo de “amigos”, plataformas, asociaciones, incluso de “famosos” a quienes sigues, se reduce más o menos a aquell@s que resultan de “tu cuerda”, que te son simpátic@s. Como mucho, a aquell@s a quienes puedes comprender o que ya están en los círculos en los que te mueves.

Así que el panorama es que, pase lo que pase en territorio patrio y sus alrededores; pase lo que pase en el mundo, a todas horas, cada día, el único tema a tratar es el que habla de mascarillas, teorías médicas, plazos, confinamientos, vacunas, cifras de afectad@s, de muertos, etc. Y así, sin apenas esfuerzo, sin investigación ni criterio, todo se llena de expert@s en NADA, que nos regalan sus estupideces – a poder ser poniendo el puntito en el morbo, que tanto nos mola – prácticamente a razón de 24/7.

A estos patrióticos de pacotilla les viene genial, tanto como a vagos neuronales e ignorantes voluntarios (hace tiempo que llegué a la conclusión de que la masa ignorante lo es por propia voluntad; mucho más cómodo, que así no les remuerde la conciencia, por aquello del “todos son iguales”).

Y de pronto, eso llamado covid se ha convertido en la excusa perfecta:

No es el momento de ir a una concentración; cuando todo esto termine ya plantaremos batalla, pero ahora no. ¿Cuándo has plantado tú batalla por algo? Yo jamás te he visto en ninguna lucha, que estabas siempre ocupadísim@. Que las huelgas no servían de nada, que al final harán lo que quieran, que todos los políticos son iguales.

Más vale que os ocupéis de lo importante, que el tema “monarquía” puede esperar y no le importa a nadie. ¿Cómo es que te preocupas ahora de las casas de apuestas, de los prostíbulos, ni siquiera del tema migración, con la que está cayendo? ¿Cuándo fue algo de esto importante para ti, eh? El covid no lleva 1 año en nuestras vidas, pero hasta ahora jamás te vi reclamar referéndum para votar por una república; y eso que sí te mostraste superintersad@ en el temita de Cataluña, que pareces haber olvidado del todo a estas alturas (bueno, salvo que alguien te diga que van a indultar a los presos políticos (que no políticos presos, aunque seas incapaz de entender la diferencia)

¿Qué una empresa de mensajería tarda 3 veces más del plazo indicado cuando pagas? Ahh, claro, es la naviera, que con el bloqueo por situación covid ya no puede comprometerse en los plazos habituales. ¿Perdona…? En la publicidad ponía que el producto que pedí era 100% español, ¿de qué naviera hablas?

¿Qué te mueres de dolor porque hace meses que esperas una operación quirúrgica y no puedes hacer vida normal? Puuuuffff, lo siento, ya sabes cómo está la situación; imposible entrar en quirófano y, además, no te lo recomiendo.

¿No accedes a algún servicio esencial porque, sí o sí, debes pedir cita previa y resulta que ni el teléfono ni la web para pedirla funcionan? El covid, es lo que hay.

Y, mientras, sin apenas ser conscientes, se instala en nuestras vidas una nueva forma de “relacionarnos” (o de no hacerlo, claro). Menos contacto físico, más teletrabajo, aislamiento por etapas (hasta que te acostumbres y te resulte “lo normal”) y a preocuparse/ocuparse sólo de sobrevivir (comer y, por tanto, trabajar sin parar, que menuda suerte tengo; no me llega la pasta, pero es que otr@s tienen que hacer cola en comedores sociales. Soy un/a privilegiado/a).

Si antes la mayoría había entrado ya en eso del “sálvese quien pueda”, en la más despiadada competición por ser más, tener más, consumir más ……. Ahora tenemos ESA EXCUSA; como si en algún momento la hubiéramos necesitado.

Lo quieras o no, esto es el capitalismo reinventándose. Su agonía quedó en evidencia en el momento que mucha gente tuvo claro que el planeta es finito, que no podemos continuar expoliando recursos, maltratando seres vivientes (humanos o no), so pena de desaparecer para siempre tras largo sufrimiento (porque esto no se dará de la noche a la mañana)

Algo tan aparentemente “insignificante” como un nuevo virus (de esos que aparecen cada día), sobre un planeta superpoblado de cerebritos que lo inventan todo, lo solucionan todo, lo saben todo, está convirtiéndose en la excusa perfecta (que ya pareces haber hecho tuya) para quienes – si ya no tenían demasiadas intenciones de moverse, despertar y cambiar – ahora asumen que es imposible, que no servirá de nada y que bastante tenemos con “salvarnos” (que nos salven).

Todas las personas luchadoras que conozco, aquellas que no pierden del todo la perspectiva, las que por más que se sientan cansadas siguen sin rendirse …. Esas personas son las mismas antes y después del covid. Y no les importa si entre batallas ganadas y perdidas tú eres más consciente y menos egoísta; lucharán igualmente por aquello en lo que creen, con empatía; tanto si les afecta directamente como si no. Estuvieron antes, están ahora y estarán después.

Mientras, tú quizá te preguntes cómo ha cambiado el mundo en poco tiempo; o te repitas que “una sola persona no puede hacer nada”, o sigas con aquello de “si al final harán lo que quieran, como siempre”. Quizá con una excusa más de las que nunca necesitaste para mantenerte al margen, para hacer oídos sordos, para no reflexionar (que bastante tienes ya con “tus” problemas). Y “esos de siempre” habrán renovado con éxito su ejército de INSOLIDARIOS, sus zombies, sus esclavos, tan necesarios para seguir expoliando, destruyendo, asesinando y apropiándose de lo que es de tod@s porque hoy, de momento, tú has encontrado una nueva EXCUSA.

#YoSoyLadyBird

2 comentarios
  1. José Repiso Moyano
    José Repiso Moyano Dice:

    TODOS SE MERECEN LA PUTREFACCIÓN MORAL QUE TIENEN.
    Unos, por quedarse inmóviles y no mover ni un dedo por algún bien o por Dios. Otros, por dejarse engañar-manipular-instrumentalizar por grupos de mal ideológicos o de manipulación o de mal valorar. Otros, por callarse, callarse y mil veces CALLARSE cuando ven a una sinrazón-injusticia y no hacen nada, nada por ayudar al menos un poco al que lucha a razón. Otros, por hacer lo contrario al buenismo que presumen, sí, viven como en un teatro y todo en ellos es simulado e hipocresía. En fin, ¡todos merecen la mierda que les cae en las caras!, ¡todos! Y lo peor es que todos los medios de “comunicación’ españoles padecen AUTOENGAÑO CRÓNICO o CEGUERA DE CONVENIENCIAS (ellos mismos se lo guisan y ellos mismos se lo comen en esas infinitas mentiras que dicen). Así, con un quitarles las posibilidades a otra cosa, imponen la sinrazón en la sociedad.
    Y que la VERDAD-LUZ se pudra!!! José Repiso Moyano https://youtu.be/9ERO7-c3NYU

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    • Encarnación Florín Rodríguez
      Encarnación Florín Rodríguez Dice:

      Hemos llegado a un estado tal de desesperación, que ni desesperados estamos. Al menos, no es esa nuestra actitud. Ahora bien, algunas de las cosas que mencionas (lo de los medios) tienen explicación y discrepo contigo en que se deba al autoengaño. Es, como siempre, el DINERO. A cada supuesto “profesional” alguien le paga la nómina y, si tiras del hilo, verás fácilmente que sus “amos”, sus “dueños” mantienen una estrategia que, además, da sus resultados.
      Respecto a lo de “mover un dedo por un bien o por Dios”, tengo que confesar que ahí tú y yo estamos en lados opuestos. En mi humilde y personal opinión, quienes hablan, o se mueven, o actúan en nombre de cualquier dios son parte del problema (hace siglos que lo son).
      En cualquier caso, gracias por haber dejado comentarios. Eso, como mínimo, refleja interés.

      Responder

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