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La quinta columna de la democracia

Durante la guerra civil española hubo un número indeterminado de personas que, estando en zona republicana, realizaban diferentes tareas para el bando fascista, como propaganda, sabotajes, recopilación de información, etc. Fue el general Emilio Mola (en la imagen) quien denominó a estos infiltrados la quinta columna, toda vez que las cuatro primeras eran las columnas militares golpistas que avanzaban hacia Madrid desde los cuatro puntos cardinales. Se dice que la quinta columna tuvo un papel fundamental en la negociación de la rendición de la capital en Marzo de 1939, al actuar como enlace entre la Junta de Casado y el cuartel general de Franco.

Cualquier “demócrata” se llevaría las manos a la cabeza ante la falta de lealtad de aquellos topos del régimen democrático, por cierto, uno de los más avanzados de Europa en aquella época. Pero la realidad es que hoy en día asistimos a un resurgimiento de ese movimiento en las entrañas de las llamadas Candidaturas de Unidad Popular que se presentaron a las elecciones municipales de Sanse. Tanto Ganemos Sanse como Sí Se Puede (en este último caso a nivel de grupo municipal) han quedado en manos de quienes desprecian cualquier atisbo de transparencia y democracia interna. La reciente sentencia del Juzgado de Instrucción número 1 de Alcobendas respecto a la expulsión de Julián Serrano del grupo municipal de SSP de manera unilateral, arbitraria e injustificada por parte de Iván Cardador es otra muestra más del desprecio que sienten algunos cargos públicos por las instituciones que representan y los y las ciudadanas que les han puesto en ellas.

Iván Cardador, según recoge dicha sentencia, habría vulnerado el artículo 53 de la Constitución Española, que detalla el derecho de tutela de las libertades y derechos fundamentales, así como la obligación de todos los poderes públicos de garantizarlos. El actual portavoz de SSP se habría arrogado la capacidad de expulsar a su compañero sin ningúna norma, reglamento o dictamen que le sirviese de base para ello, actuando de manera manifiesta contra el derecho de Julián Serrano a la participación política. Con esta actuación Cardador habría vulnerado varios de los preceptos del código ético que firmó para presentarse a las elecciones municipales en la lista de Sí Se Puede y, por tanto, podría ser sometido a un proceso de revocatorio por la Asamblea de dicho movimiento.

Resulta obvio que el antiguo militante de IU (Cardador militaba en la organización de izquierdas hasta pocas semanas antes de las elecciones) buscará cualquier argucia para no tener que someterse al dictamen de una Asamblea que no controla, ni respeta. A pesar de haber sido elegido por una candidatura cuya base era (y es) el movimiento asambleario popular, Iván Cardador no ha convocado ni una sola reunión con las bases desde que expulsó, arbitrariamente, a Julián Serrano del grupo municipal. Su estrategia pasa desde entonces por significarse como miembro de Podemos y basar su acción política en las decisiones que se toman en el Círculo de AlcoSanse de la formación morada. Un Círculo, recordemos, que carece de base pues la mayoría de los militantes de la formación de Pablo Iglesias optaron por integrarse en los grupos propios de cada localidad, quedando en el grupúsculo de AlcoSanse los leales a Carlos Sánchez Magallares.

La misma táctica está siendo usada por Javier Heras, portavoz de Ganemos Sanse, pero en sentido inverso. Toda vez que tiene controlada de manera férrea los designios de la Asamblea de la CUP, utilizando para ello cualquier artimaña por poco democrática que sea, no acepta las decisiones que se tomen en el seno de la agrupación local de Izquierda Unida, formación a la que, le guste o no, pertenece. Por tanto, no piensa respetar el dictamen que le obliga a dejar el gobierno municipal, como sí ha hecho el otro concejal de IU, Ramón Sánchez Arrieta. En la defensa de su sillón es capaz incluso de manipular a la dirección regional, con la inestimable ayuda de Javier Viondi (quien tiene claro que su sueldo de “paraca” de más de 50.000 euros depende de que continúe Heras), para dotar de apariencia de ilegalidad a los designios de la misma Asamblea que decidió que IU participase en Ganemos sin que esa decisión tuviese que ser refrendada a nivel regional.

Cualquier lector avezado podrá esgrimir que si Heras debe someterse a los designios de su organización, IU, por qué no Cardador a los de Podemos en lugar de SSP, o viceversa. Pues bien, porque entre ambas CUP hay una diferencia fundamental. SSP confluyó a los comicios municipales bajo el paraguas de una formación instrumental, en la que Podemos no participó como organización en base al mandato de su dirección nacional. Sin embargo, la fórmula elegida por Ganemos Sanse fue la de agrupación de partidos. Ahí radica la diferencia y el por qué Cardador no puede argüir que las decisiones se deben tomar en Podemos. También explica los motivos por los que Heras debería acatar las resoluciones de la Asamblea local de Izquierda Unida, mal que le pese.

1 comentario
  1. Tino Santos
    Tino Santos Dice:

    Todo lo que señaláis me parece cierto y adecuado. Solo añadir que IU de Madid que parece suscribir en general el pacto antitransfuguismo, aquí pasa de eso y de la decisión de sus militantes. Apoyaron una coalición, pero siempre, entiendo, dentro de unos presupuestos democráticos y participativos que, para mí no se están dando. Y de eso IU pasa. Creo que la explicación está clara. Espero que alguien lo lleve a garantías de IU (Ganemos no tiene nada de eso, es pura alegalidad en todos los sentidos, un bodrio desde el punto de vista de las normas elementales que deben regir la convivencia de cualquier grupo político) y lo gane, porque un partido debe respetar sus normas antifrasfuguistas y de cualquier otro tipo, para eso están.

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