barrenderos

Los bastardos atacan a los barrenderos

Bastardo es el que degenera de su origen o naturaleza (RAE). Y muy bastardo hay que ser, muy degenerado, para acercarse a una barrendera, a un basurero o a un operario de la limpieza viaria y atacarle verbalmente o insultarle en mitad de la calle y el frío polar de este enero. Está sucediendo. Algunos degenerados, bastardos que perdieron la empatía y la vergüenza en algún lugar del camino, están recriminando a trabajadores y trabajadoras de la limpieza viaria estos días porque consideran que no hacen su trabajo como es debido, o no lo están haciendo a tiempo o quién sabe qué. Hasta tal punto ha llegado el problema, la degeneración de unos pocos bastardos, que un sindicato del ramo ha tenido que elaborar un comunicado para reivindicar la labor de este colectivo de trabajadoras y trabajadores. Esloquehay lo reproduce más abajo. Conviene leerlo.

Lolo no vino el otro día a por el cocido. Le había enviado un guásap diciéndole “Lolo, pásate cuando salgas del curro por mi casa, que hizo mi madre ayer cocido y te llevas un táper”. Lolo no vino. Me llamó por teléfono al poco de salir y me dijo que estaba molido: “un dolor de espalda de la hostia, tío; mucho frío todo el día; me voy directo a casa, que es que no tengo ganas de nada”. Antonio está igual. En el grupo de guásap que compartimos rulamos ayer la próxima quedada: “nos vemos este finde… si se puede, que anda el bicho [Covid] muy jodido”. Rulamos la convocatoria y Bego dijo que sí, que el sábado no iba a poder, pero que el domingo sí, “a mediodía, a ver si escampa un poco y nos vemos al aire libre aunque sea un ratito pasando frío”, Alfonso también dijo que sí, y yo dije que vale. Antonio no: “creo que voy a tener que doblar jornada todo el finde… Empecé ayer y me salvé de doblar, pero el finde no me salvo… Aparte hay unos cuantos casos de Covid entre los compis… Así que ahora toca ir despegando hielo del suelo y echar sal a mansalva… A la espera de la lluvia de la semana que viene… Palizón tras palizón”.

Lolo es barrendero, de los que tiran todo el día del carro y el cepillo grande. Antonio conduce un camión, pero lleva ya días -lo comentaba a principios de semana en el mismo grupo de guásap- “tirando de pala como hacía tiempo que no hacía, abriendo caminos en pasos de cebra y portales. Está siendo un sin parar”.

Sí, están Lolo y Antonio, por una parte. Y están los bastardos por la otra. Y yo, como solo sé escribir, pues me he puesto hoy a hacerlo con la mala hostia en las yemas de los dedos, recorriendo el teclado -aporreándolo- para llamar bastardos a los que atacan a las mujeres y a los hombres que se la juegan en el hielo todos los días para abrir un paso de cebra, un portal o una calle al tráfico; una calle, un paso de cebra o un portal… a todo el mundo, incluidos los bastardos.

Esloquehay publica a continuación el comunicado que un sindicato ha hecho público hoy en referencia a este problema. Conviene leerlo. Es este.

UGT reivindica la labor del Sector de Servicios a la Comunidad en la crisis de la borrasca Filomena

«Tras una semana del paso de la borrasca Filomena por la Comunidad de Madrid, que ha dejado municipios y barrios en el absoluto colapso, desde UGT como sindicato mayoritario que representa al sector de Servicios a la Comunidad, al que pertenecen los trabajadores y trabajadoras de Recogida de Basuras, Recogida Selectiva, Limpieza Pública Viaria, Jardinería, Vertederos, Plantas de tratamiento y mantenimiento de contenedores, nos vemos obligados a dirigirnos a la ciudadanía y a los medios de comunicación, debido a la valoración que se está haciendo de nuestro trabajo en los últimos días.

Los trabajadores y trabajadoras de estos sectores estamos sufriendo ataques verbales, recriminaciones, insultos por parte de algunos ciudadanos, debido a que consideran que no ejercemos de forma adecuada nuestra profesión o que sencillamente no estamos. Por lo tanto, queremos poner de manifiesto cuál es la situación real de estos servicios a fecha de hoy: trabajadores que están doblando turnos, trabajando entre 12 y 14 horas seguidas, retirando placas de hielo de más de 20 centímetros con palas, azadas, picos, es decir, de forma totalmente manual, esparciendo sal, habilitando zonas de tránsito, limpiando los anexos a los contenedores para poder recoger la basura, retirando infinidad de ramas y árboles de vías públicas, trabajando en la separación de los residuos de forma manual, teniendo que parar cada 10 minutos , porque las bajas temperaturas que se soportan alcanzan mínimos de menos 10 grados, teniendo que envolverse en mantas para poder trabajar en mínimas condiciones.

Ese está siendo el día a día de estos operarios. Operarios sí, pero ciudadanos y ciudadanas también, trabajadores y trabajadoras que también pagan sus impuestos, que también tienen familia, que también han tenido dificultades para ir a sus lugares de trabajo, que han dormido en los vestuarios de sus empresas por no poder ir a sus casas y trabajadores y trabajadoras que han andado kilómetros para poder acudir a desempeñar su trabajo.

Eso es este sector, trabajadores y trabajadoras que nadie valora, hombres y mujeres invisibles que de vez en cuando nos acordamos que andan por las ciudades. Trabajadores y trabajadoras que durante el confinamiento no dejaron de realizar su labor, exponiéndose al contagio de forma directa debido al contacto con residuos sin saber si están contaminados o no, esos a los que pocos aplauden y que hoy, cuando todo el mundo los necesita, un núcleo de población, se acuerda de ellos para recriminarles que no están o que no hacen su trabajo.

Parar a comerse el bocadillo en una jornada de 14 horas, hablar con los compañeros de tu cuadrilla 5 minutos, tomar aire, fumar un cigarro o a la espera de que te repongan sal, se está convirtiendo en estos días en el más grave de los pecados para algunos vecinos.

Solo queremos decir, que sí, que estamos ahí, que estamos trabajando sin parar desde prácticamente el 5 de enero, que no somos suficientes, a pesar de los refuerzos y las contrataciones, lo sabemos, que queremos llegar a todos los sitios en el menor tiempo posible, pero las circunstancias nos están siendo muy adversas. No somos los responsables de la borrasca o de la supuesta falta de previsión de quienes nos gobiernan, esta situación nos ha sobrepasado a todos.

Desde la FeSP-UGT de Madrid queremos dejar claro que somos un sector profesional, comprometido con nuestra labor y con los barrios o municipios donde prestamos servicios. Que no hay más orgullo para nosotros que mirar hacia atrás cuando hemos pasado por una calle y verla impoluta, que nunca hemos necesitado alabanzas ni las pedimos, solo queremos comprensión, porque como ya hemos expresado no somos responsables solo trabajamos lo mejor y los más rápido que podemos.

Por último, expresar nuestro más profundo agradecimiento a todos aquellos que os habéis acercado a nosotros a darnos simplemente vuestro apoyo y agradecimiento, un café caliente o unas galletas, porque sabemos que la inmensa mayoría de los vecinos sois eso, vecinos y amigos, por eso os insistimos ¡¡¡GRACIAS POR ESTAR!!! ¡¡GRACIAS POR VUESTRA PACIENCIA!! ¡¡¡GRACIAS POR VUESTRA COMPRENSIÓN!!! ¡¡¡GRACIAS POR VUESTRA COLABORACIÓN!!!

Que a nadie le quepa duda de que los hombres y las mujeres que nos encargamos de estos servicios no tenemos más orgullo que el de desempeñar nuestro trabajo con profesionalidad y calidad, porque esas calles que limpiamos, los árboles que cuidamos son nuestras calles y nuestros árboles, porque nosotros también somos vecinos y ciudadanos».

Fin del comunicado

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