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Luna de miel y sonrisas (III): Pan de pita

EsLoQueHay reproduce a continuación las entradas del blog de lunademielysonrisas.org: el viaje de una pareja recién casada de Sanse a la Grecia de los refugiados para llevar ilusión y sonrisas y traerse de vuelta la voz de todas esas personas que llevan ya demasiado tiempo atrapadas tras un muro de la vergUEnza.

Hoy tocaba hacer la compra.

Después de rellenar ayer las fichas de cada familia, hoy hemos ido con Ali a hacer la compra al super. Ha sido divertido comprar pepinos en cantidades industriales, huevos que nos sacaban por cajas del almacén. Y no os voy a contar harina, la compran al por mayor.

Otras cosas las hemos comprado en un local que jamás hubieramos pensado que era una tienda. Aparentaba ser un locutorio, pero, además de ello, es un mini super paquistaní. Ahí hemos comprado las legumbres y el arroz basmati que, además, era bastante más barato que en el super. Hemos hecho la compra de la semana para unas 18 familias por unos 400€.

El problema ha venido con el pan de pita. Hemos acabado con las provisiones de las tiendas a las que íbamos y hemos tenido que recorrer Ioannina de este a oeste y de norte a sur buscando pan de pita. Toda la mañana con el coche para arriba y para abajo. Imaginaos si no tienen coche (como ya les ha pasado alguna vez).

Una vez hecha la compra, hemos ido a casa de Alí a hacer el reparto. Teniamos que contar los tomates, patatas, pepinos, huevos,… que le correspondían a cada familia, hacer los lotes y repartir. Alí manda a sus hijos a llamar a los vecinos uno a uno. La casa de Ali es como un hormiguero, venga entrar y salir gente. Suena la puerta, se abre, entra un vecino, cierran, sale un niño, llaman a la puerta, viene el niño, sale la vecina, vuelve a sonar la puerta….vecinos, hijos, cooperantes y … comida, ¡venga a sacar comida! Hoy también nos han invitado a comer en casa de Ali y Marzia.

Después hemos ido al otro hotel a repartir sus lotes y…¡más comida! Como ayer, hoy nos han invitado al té y, cómo no, a pan de pita, pero recién hecho por ellos. Una auténtica delicia. La mayoría de familias hace su propio pan, aunque también hay gente que prefiere comprarlo y de ahí nuestro periplo de hoy buscándolo. Ha sido un triunfo cuando salían Alí y Gonzalo del super con las bolsas llenas.

Aunque teníamos previsto salir mañana hacia Tesalónica, hemos decidido quedarnos un día más aquí porque con todo el trajín no nos ha dado tiempo a parar, pensar, reposar y organizar siguientes objetivos. Además, queríamos grabar algunas entrevistas con Alí, Bet y, si se tercia, con alguna otra persona que esté decidida a contarnos su experiencia.

Ah! Hoy también ha habido reparto de vuestros juguetes en el otro hotel, porque ayer no nos dió tiempo. Nos preguntan si los hemos comprado nosotros y si les podemos comprar más cosas (para los niños nada es suficiente) y les explicamos que son los niños de España los que se las regalan. Algunos han querido que les grabáramos para mandaros un saludo. Otra idea que nos ha propuesto Mahnaz, de trece años, es si podia mandar una carta para los niños de España y que ellos les respondieran. Éste es uno de los proyectos de Col-lectiu VIO y es una de las ideas que estamos planteándonos para hacer a nuestra vuelta, a través de los colegios. Es una buena manera de acercarnos a otras personas, otras culturas, otras costumbres, pero que nos pueden hacer ver que, en el fondo, todos somos muy parecidos, todos tenemos los mismos anhelos, todos tenemos los mismos intereses y, sobre todo, los niños, con su naturalidad y espontaneidad. A ellos no les importa de dónde vienes, quién eres, ni siquiera, qué idioma hablas. Con sus sonrisas y abrazos lo dicen todo. Aunque estos niños son esponjas y hablan todos inglés perfectamente.