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OTEGUI, EL ALCOHOL EN FIESTAS Y LO JUSTO Y LO LEGAL

Han ocurrido dos hechos en las últimas horas que, pareciendo no tener nada en común, sí confirman lo que para muchos es un axioma, que ley y justicia son lo mismo que atajo y camino: tanto uno como otro te deberían llevar a un lugar común, pero en los atajos te puedes caer, te puedes equivocar, te puedes perder.  

Lo acontecido. Por un lado, la ratificación por parte de la Junta Electoral guipuzcoana de la inhabilitación de Otegui, que le impide ser candidato a lehendakari por Bildu en las próximas elecciones vascas. Puede que sea una decisión que se ciña a lo que dice la legalidad, en concreto a la Ley de Partidos (que tampoco las tengo todas conmigo, disculpen mi ignorancia “en derecho”), y que haya unos cuantos recovecos y subterfugios legales que un buen y adiestrado fiscal, juez o tribunal puedan utilizar para justificar la patada en el culo al pretendiente a lehendakari. Pero ahora bien, y manteniendo al margen las simpatías o antipatías que el sr. Otegui nos pueda provocar, parece razonable y justo que una vez cumplida la pena de cárcel y pagado el delito cometido con su propia libertad, Otegui, como cualquier otro ex presidiario, pueda presentarse a las elecciones al parlamento vasco. Siguiendo mi argumentación por el camino de lo justo y evitando el farragoso atajo de lo legal, Otegui fue encarcelado por tratar de reconstruir ETA, pero no por cometer delitos de sangre ni por incitación a los mismos. Y con el tiempo, tal vez se pueda demostrar que Otegui ha sido una figura clave en la consecución del fin de la violencia provocada por la banda terrorista.  Insisto, parece que lo justo –aunque no fuese lo legal- es que una vez pagado su delito, y analizando los pasos dados en los últimos tiempos por él en el conflicto vasco, se pudiera presentar a las elecciones. 

Segundo acontecimiento. Ayer en nuestras fiestas patronales (que como ya ha escrito un colega en este mismo medio, cada vez tienen más de patronales) la Policía Municipal se dedicó a las dos de la madrugada, aproximadamente, a multar a los comercios que a dicha hora estaban vendiendo alcohol y que sólo están autorizados a hacerlo hasta las 22 horas. Todo sujeto a ley, pero otra vez más, ¿es justo? Supongo que esta normativa tiene como fin máximo y único, el limitar el consumo de alcohol a todo el mundo en general y a menores en particular… unos cachondos ¿verdad? Si a partir de las dos de la madrugada en las festivas noches de San Sebastián de los Reyes, hay un protagonista, es el alcohol. Quiero intentar ser neutral, no pretendo juzgar si está bien o si está mal. No me gustaría ser represor, ni hacer apología del consumo de bebidas espirituosas, pero, ¿qué sentido tiene -sino el recaudatorio y sancionador- multar a unos muy pocos comercios por la venta de alcohol? ¿Acaso consiguen con la aplicación de esa norma disminuir, por unas horas siquiera, el consumo de bebidas alcohólicas? Es más, si en fiestas se levanta la prohibición de consumir en la calle, ¿no parece lógico ser algo más laxos también con esos pequeños comercios y permitir que participen en la venta de un porcentaje exiguo de todo el alcohol que se bebe en estas fechas? ¿A qué viene esa especie de redada al estilo Chicago años 30, injusta y arbitraria? 

Todo ceñido a ley, pero aparentemente injusto.   

 

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