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Prohibir, prohibir y prohibir, para qué educar y enseñar.

Un colegio de San Sebastián de los Reyes, el C.E.I.P. Teresa de Calcuta, ha sido noticia últimamente a raíz de una circular que desde el equipo directivo se envió a las familias. En ese escrito se comunicaba que quedaban prohibidos para la celebración de la fiesta de Halloween, disfraces que tuvieran algo que ver con la serie “El juego del calamar”.

Parece ser que han detectado entre sus alumnos, la práctica de juegos relacionados con esta serie y no les parecen apropiados.

Hablamos de Halloween, donde se utilizan disfraces sangrientos y terroríficos y hablamos de los juegos de la serie, que no son más que juegos infantiles de toda la vida.

Y por si esta prohibición fuera poco, posteriormente enviaron otra circular donde se informaba de los disfraces permitidos en el colegio para ese día…

PROHIBIR, PROHIBIR Y PROHIBIR, lo de educar y enseñar lo dejamos para otro día.

Quien haya visto la serie, sabe que no es apropiada para menores por su alto contenido en violencia, como no lo son muchas otras imágenes vistas por esta población en telediarios, donde por desgracia son reales.

Para entrar en situación, en esta serie un grupo de personas compiten por un gran premio económico, practicando juegos infantiles  como el escondite inglés. Los jugadores que son eliminados pierden su vida, principalmente con un tiro en la cabeza, aumentando así el premio económico entre los que van superando los juegos. Muy gore, pero ficción al fin y al cabo.

Así que resulta, que ahora los niños y niñas juegan a juegos infantiles de los de siempre y mientras la dirección del colegio comunica a los medios que no han detectado ningún tipo de violencia entre sus alumnos, al practicar estos juegos copiados de la serie, el mensaje que reciben los niños y niñas es “PROHIBIDO”.

Dejémonos de tanto prohibir y empecemos a educar.

Los menores tienen un acceso a información de todo tipo, que sin la supervisión o explicación por parte de un adulto, puede ser muy peligrosa o traumática. Saltan las alarmas cuando hablamos de violencia, pero cuando niños de dos años toquetean los botones de una máquina tragaperras o ven la fiesta que se monta y como escupe dinero, mientras el padre o la madre, o ambos, están tomando algo tranquilamente en un bar, no le damos importancia.

Quitando el lado sangriento de la serie, puedo decir que trasmite muchos valores llevados al extremo, que te hacen pensar y analizar el mundo en el que vivimos. Se supone que la vida de uno mismo es el bien más preciado, pero si tienes que poner en una balanza, tu vida por la de un ser querido o el bienestar de tu familia, ya no esta tan claro.

En esta serie se puede ver la miseria que algunas personas viven día tras día, la importancia del juego en equipo en determinadas ocasiones, el valor de la maña ante la fuerza, el egoísmo o bondad hasta puntos insospechados y un largo etc.…que es cierto que no es una serie apropiada para menores, como no lo son otras muchas cosas que pasan desapercibidas, pero en lugar de enviar esa carta a las familias PROHIBIENDO, hubiera sido más apropiado mandar un escrito recomendando que los adultos supervisen y expliquen a sus hijos todo aquello que les pueda dañar de alguna manera, a la par que lo hagan desde los centros (la educación tiene que ir ligada a la enseñanza).

Lo dicho, en esta serie se refleja lo mejor y lo peor que una persona puede llegar a ser, empecemos a educar y dejemos de tanto prohibir.

Loli

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