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¿Qué está pasando con la izquierda en SanSe? (1)

Digo que de aquellos polvos estos lodos, y creo me entenderéis si pienso que ahora andamos en el fango. Aun convertida la política en SanSe en un lodazal, donde ya resulta difícil asombrarse, veréis como todavía algunos miembros de la corporación Municipal no van a dejar de sorprendernos. Hemos visto hasta ahora, como en muchas de las actuaciones del ayuntamiento, meten la pata hasta el fondo, tomando decisiones, que en mi opinión y en la de otras muchas gentes, son muy equivocadas, que van sumando errores a la gestión del actual gobierno. Que otra cosa más concluyente, siendo verdaderamente objetivos, podría decirse de los casi dos años que el  tripartito ha estado en funcionamiento. Poco más, salvo hacer un esfuerzo para intentar comprender los motivos por los que no dan una a izquierdas.

Si el concepto de servicio público que ha tenido y tiene este gobierno de “izquierdas”, consiste en practicar el clientelismo político, fomentando la caridad y misericordia, en vez de luchar por la justicia social, es de entender que la izquierda así, no se gane la confianza de la mayoría social, necesaria por otro lado para acometer un cambio verdadero en las instituciones. Sí desde el Ayuntamiento, no se denuncia con convicción y energía, la escasez de recursos para vivir que padecen muchas personas de nuestro municipio, entonces esta corporación, no será útil para defender los intereses más importantes que acucian a su ciudadanía. Porque como todo el mundo sabe, todavía hay que conquistar importantes logros en materia de servicios, prestaciones y derechos, que el estado debe ofrecer a las personas, para que las condiciones de vida de las clases populares,  pudieran alguna vez ser verdaderamente dignas.

 Mientras subsistan situaciones penosas y denigrantes para nuestros mayores, pobreza energética para miles de familias, empobrecimiento del pequeño comercio, falta de medios modernos en las aulas, o los largos tiempos de espera para ser atendidos por los servicios de salud,… no deberíamos en tales circunstancias considerarnos una sociedad Democrática. Se trata de condiciones insuficientes, para las posibilidades que el conocimiento y la tecnología del siglo XXI pueden ofrecerle a la Humanidad, situaciones inaceptables por las que en justicia no deberíamos llamarnos “sociedad moderna”

Denunciar insistentemente la pérdida de derechos, y el empobrecimiento de nuestras vidas, y combatir desde los poderes públicos las políticas de recortes y la denigración que producen, es seguramente el motivo principal, por el que mucha gente eligió representantes de Izquierdas, pensando en que contribuyan a la modernización y el progreso de la sociedad.

Principalmente es lo que se espera de los Concejales de la Izquierda, que luchen contra la injusticia con todos los medios de que dispongan y encuentren a su alcance, actitud que ha caracterizado históricamente a “La Izquierda”, y forma parte de sus señas de identidad y de su código genético. Por ello se espera de los Ediles de la Izquierda, que mantengan un compromiso activo en la defensa de los intereses populares.

Si por el contrario, su comportamiento se identificase más  con la defensa de intereses particulares, de grupos concretos, de cúpulas dominantes, o de poderes fácticos, entonces no estarían representando a la Izquierda, sino más bien, a las formas tradicionales del caciquismo con el que ha gobernado históricamente la derecha en nuestro País. Tratar los procesos de decisión que nos afectan a todas y todos con opacidad, sin dar muestra alguna de transparencia, relacionarse con la ciudadanía empleando actitudes autoritarias y excluyentes, y practicar el clientelismo político, son formas de gobernar clásicas de las corporaciones caciquiles del franquismo. Estas formas nada tienen que ver, ni deben identificarse con la manera de hacer política de la Izquierda.

 No, porque su proceder así no sería democrático, y como sabe la gente informada, para la izquierda la democracia es un principio básico que forma parte de su génesis. No es democrático tampoco ocultar motivos, y por ello es un comportamiento que la Izquierda no puede avalar, no  ofrecerle a las vecinas y vecinos la posibilidad de debatir asuntos que le afectan, ni darles opción a preguntar sobre acontecimientos públicos, o dificultarles el acceso a la información, son actitudes, formas y maneras, que tampoco tienen nada que ver con la Izquierda.

Si el gobierno local, el conocido como tripartito hasta hace poco, y bipartito en la actualidad, hubiera dado o diera muestras de practicar alguno de los comportamientos mencionados, no se le debería considerar de Izquierdas. Se corre el riesgo considerándoles así, que los principios, las formas, y las organizaciones que responden a esta cultura política, pierdan valor y consecuentemente la Izquierda en su conjunto sufrirá un grave desprestigio.  

Ya hay muestras serias y preocupantes de ese proceso, por el que la Izquierda Local se va desacreditando. Podemos encontrar alguna de las evidencias más significativas en el comportamiento de sus representantes, en este caso en el de sus concejales principalmente, al menos de muchos de ellos, y de sus aparatos políticos. Estas evidencias entre otras, pueden verse en la escasa transparencia con la que tratan los asuntos públicos, actitud con la que no favorece la participación de los colectivos vecinales en el desarrollo del Municipio. Otra característica que desprestigia su labor, es la escasa disposición que muestran hacia el dialogo, así como una limitada aptitud, que exhiben sin pudor, para escuchar y negociar, comportamientos que se derivan del escaso respeto que le muestran a las formas democráticas.

CONTINUARÁ