susana

¿Quién acompaña a Blas en sus migraciones?

Álvaro y Susana La Tormenta vuelven a escribirnos sobre Blas, el cormorán más popular de San Sebastián de los Reyes. Nos lo presentaron hace unos meses, en un artículo que causó sensación entre nuestros lectores, y hoy vuelven a traerlo a estas páginas porque Blas… ha vuelto.

De nuevo recurrimos a Blas, el cormorán (Phalacrocorax carbo) protagonista de nuestro primer artículo, en esta ocasión nos trae dos buenas noticias, la primera es que hemos vuelto a verle y fotografiarle este año, en la misma farola, de la misma alberca, situada en la avenida de la misma localidad, San Sebastián de los Reyes. Enseguida difundimos la noticia entre los que ya podemos considerar primeros seguidores de Blas y estoy segura de que marcó una sonrisa en la cara de todos los que la recibieron. Aprovechando la emoción del momento, decidimos presentar una solicitud a Medio Ambiente para poder hacer un seguimiento en la zona, con métodos no invasivos, y realizar un estudio del comportamiento y conductas en las migraciones de esta especie, además de servir para el conocimiento de la riqueza y biodiversidad en el municipio.

La migración de las aves es una de las conductas más sorprendente (y desconocida) del reino animal. El avance en la tecnología ha aumentado de una manera considerable los conocimientos acerca de ella, desde la idea de Aristóteles sobre la hibernación de las golondrinas, pasando por la confirmación de que las aves migran a otros continentes en larguísimos viajes, tras el encuentro en Alemania en el siglo XIX de una cigüeña muerta por la herida de una lanza sólo utilizada por tribus al sur de África. Ahora sabemos que recorren miles de kilómetros, siguiendo rutas establecidas que repiten año tras año, guiados por luces, costas, campos magnéticos y un instinto marcado genéticamente.

A Blas le acompañan cientos de individuos, de distintas especies y con distintos destinos, algunos se irán quedando en sus paradas de descanso y quizá vuelvan a encontrarse al final de su viaje. El milano real (Milvus milvus) es otro de los grandes migradores que podemos encontrar en la Dehesa Boyal de nuestra localidad. Nos llamará la atención su esbelta silueta con cola ahorquillada y ventanas alares blancas que hacen inconfundible su identificación. En invierno, miles de milanos reales de toda Europa cruzan nuestro territorio hacia sus cuarteles de invernada. Muchos se quedarán aquí mientras que otros seguirán hacia África, uniéndose a la partida del milano negro (Milvus migrans), que viajará desde la península. Volverán en primavera a sus lugares de cría, para reproducirse y sacar adelante los polluelos.

Las gaviotas no encuentran en SanSe lugares adecuados para su reposo invernal, pero sí en la Comunidad de Madrid. El Embalse de Santillana acoge uno de los mayores números de gaviota sombría (Larus fuscus) y gaviota reidora (Larus ridibundus) en Europa. La proximidad de algunos vertederos permite a estas expertas en el oportunismo alimentarse fácilmente, cerca del embalse en el que se reúnen para dormir en la seguridad que otorgan sus mansas aguas, llenando el cielo de Madrid, hacia Colmenar y Manzanares cada atardecer.

Un caso sorprendente y deleitante es el vuelo de una enorme bandada de estorninos (Sturnus vulgaris), espectáculo de la naturaleza que mejor refleja la coordinación entre los miembros de una especie animal y conocido en Reino Unido como “murmuration”. Cada estornino está ligado a otros seis de los que copia los movimientos. Gracias a estas interrelaciones, realizan coreografías asombrosas en formas compactas que le sirven para impedir la intrusión de depredadores en la formación. Cuanto mayor es el grupo, menor es la posibilidad de ser atrapado. La zona más segura es el corazón de la bandada, reservado para algunos privilegiados.

Respuesta
La contestación a nuestra petición para el estudio y seguimiento de Blas fue rápida y muy gratificante, al recibir el apoyo por parte de la Sección de Medio Ambiente, invitándonos a reunirnos en el lugar solicitado para el estudio. Nos acercamos a la alberca, y José Luis nos informó de que allí hubo peces hasta este invierno, cuando se procedió a su limpieza, trasladando los peces que había en ella a un estanque artificial situado en la Avenida de Sierra Nevada, donde el mismo operario me informaba que lo había visto pescando días antes, cuando disfrutaba de la tarde en el parque con su familia. Esta sería la explicación de por qué este año los encuentros con Blas, en la zona de la alberca, han sido menos que el año anterior, utilizando el lago para alimentarse y solo volviendo a esta de forma puntual.

Continuaremos el estudio hasta que abandone nuestro municipio, interrumpiendo el seguimiento hasta diciembre, cuando volveremos a esperarle ansiosos, preparados con anticipación para descubrir cuanto tiempo utiliza este lugar, si son uno o varios ejemplares así como la importancia de San Sebastián de los Reyes como lugar de acogida para varias especies.

Álvaro y Susana La Tormenta