Sí al referéndum

Sí al referéndum catalán, sí al derecho a decidir, sí a la libertad de expresión

También le podemos dar la vuelta: sí a la libertad de expresión; sí al derecho a decidir; sí al referéndum catalán. Me llamo Ana Baraca. Y soy una mujer que habla y escribe claro, ya lo sabéis. Lo sabéis quienes me venís siguiendo desde hace tiempo aquí, en Esloquehay. Y lo saben también -bien que lo saben- quienes me conocen de toda la vida.

No hay nada que pactar. La libertad no se pacta. Se lucha. Se conquista. Se vive. Pero no se pacta. Ni se negocia. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento. Y punto. Lo digo yo. Lo digo porque eso es lo que pienso. Y lo dice, por ejemplo, el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH): “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento”. Y no hay nada más que decir sobre el particular.

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones”.

Eso lo dice el artículo 19. Derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye -insisto- el de no ser molestado a causa de sus opiniones. Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Literalmente.

“Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas”. Eso lo dice el artículo 20. Declaración Universal de los Derechos Humanos.

No
Esas libertades no se negocian. No cabe negocio con ellas. Yo no las voy a negociar. Y voy a luchar para que nadie mercadee con ellas. Costaron demasiado esas conquistas.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, a la de opinión y de expresión, a la de reunión y de asociación pacíficas.

Opino que
El Estado español ha violado varios de esos derechos a lo largo de los últimos días.

Porque ha prohibido reuniones; porque ha intervenido otras que ya estaban produciéndose: y porque está amenazando -en lo que opino es terrorismo de estado- a muchos representantes públicos -más de setecientos alcaldes, por ejemplo- con represalias sociales (inhabilitación) y económicas (multas). Amenazas del Estado -difusión del terror- contra hombres y mujeres que quieren cumplir la palabra dada: referéndum. Nada más.

Amenazas contra más de 700 alcaldes que dijeron que, si asumían tareas de gobierno, impulsarían un referéndum. Como los 72 diputados del Parlament de Catalunya. Si asumimos tareas de gobierno, convocaremos un referéndum: lo dijeron en la última campaña electoral, y el pueblo votó masivamente a sus candidaturas. Y ahora están cumpliendo. Con quienes les votaron, con su pueblo, con sus pueblos.

No, el referéndum no se pacta. El referéndum se cumple. Porque es el compromiso.

“La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”. Es el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos… El pueblo catalán votó. Y volverá a votar. Sin las garantías que les niegan los que no quieren que haya garantías. Pero volverá a votar. Y será el voto en forma de voto, o será en cualquier otra forma.

Pero esa expresión -que tiene muchas formas- de la libertad, que adquiere muchas formas, será.

No tinc por! dijo el pueblo catalán ante la barbarie hace apenas unas semanas en Las Ramblas.

No tinc por! volverá a decir frente a la inmensa estulticia de los últimos cachorros del franquismo, esos que fundamentalistas no quieren resolver con política lo que no es sino un problema político; esos que se atrincheran tras un libro escrito cuando la televisión era en blanco y negro y la música del No-Do aún resonaba en el subconsciente colectivo de todo un país. Fundamentalistas que, sabedores de su derrota (histórica, política y moral), judicializaron ayer y militarizan hoy, como hace siempre la derecha más extrema, la más ignara, la más oscura, la de la mordaza, la más sucia y bruta.

No tinc por!

Eso opino. Y no me lo voy a callar.

Ana Baraca

Noticias relacionadas

2 comentarios
  1. Pececítos transparentes
    Pececítos transparentes Dice:

    Ana, compartimos tu artículo, La libertad no se negocia, ¡se conquista!. No tardando mucho todos nos vamos a dar cuenta, de que fueron efectivamente a por el Pueblo Catalán, pero como nosotros no somos Catalanes, y bueno, ya sabemos lo paso en otros momentos de la historia con estas actitudes. Los Pececitos no tenemos duda al respecto, se trata del mayor y más serio ataque que han sufrido las libertades en ¡ESPAÑA!. Desde la transición democrática, hace ya 40 años no se había producido una agresión tan feroz contra la democracia.
    Esperemos y veréis.

    Los Pececitos.

Los comentarios están desactivados.