Entradas

What-is-the-Value-of-Honesty-in-Effective-Leadership

Qué está pasando con la “IZQUIERDA” EN SanSe IV

Saludos de nuevo Amigas y Amigos. El comentario anterior como recordareis, lo terminaba diciendo que los poderes públicos tienen que tomar medidas claras en beneficio de las Clases Populares. Sostenía también, que los Gobiernos Municipales como parte del Estado tienen que contribuir a la distribución equitativa de la riqueza, y deben aplicar para ello criterios socialmente justos en relación a las cargas impositivas que dependen del Municipio. Pero además los Ayuntamientos deberían convertirse en los mayores defensores de los intereses legítimos de la ciudadanía, velando por su salud, educación, cultura y bienestar social. Para ello, tendrían que mostrar una actitud reivindicativa frente a los estamentos superiores del estado, como gobiernos autonómicos, de la nación, e incluso hacia las instituciones europeas, exigiéndoles condiciones de vida dignas para toda la ciudadanía, solo así se convertirán en dignos representantes de los intereses populares.

Leer más

inconformismo

Surgimos del inconformismo

Surgimos del inconformismo, hace un año ya, y en él nos hallamos instalados, sin acomodarnos, buscando nuevos horizontes en esta alocada carrera por contar la verdad.

Un año atrás era escéptico, no estaba convencido de si era o no la forma correcta de canalizar nuestra rabia. El coraje de sabernos despojados de la democracia que tanto ansiabamos.

Hoy es certeza, la de saber que vamos por el buen camino, incomodando a los que mandan por lo impoluto de lo narrado, satisfaciendo a nuestra gente, al pueblo, por la honestidad de nuestro mensaje.

Y sobre todo por haber conformado un colectivo único por lo heterogéneo, valiente, coherente y libre hasta la médula.

Esa libertad, tan escasa como necesaria en el panorama de los medios de comunicación, es un valor en sí mismo que debemos preservar. Nos lo reclaman, se lo debemos.

Es lo que hay, y lo contamos.

TIRAD DE LA CADENA.

Para que la mierda desaparezca, tiremos de la cadena. Que corra el agua, como un tsunami, que se lo lleve todo, la indecencia, la mentira, la burocracia, el despotismo, la cobardía. Que se lo lleve todo y nos deje limpios, para que nos podamos mirar a los ojos.

Mirarnos a los ojos limpios de engaños, de falsedades, sin miedo a nadie. Ojos limpios y honestos, de mirada ejemplarizante, y sin creer, que sé es más que nadie, porque sin todos, no somos nada.

Comportamientos democráticos, eso es lo que necesitamos, eso es precisamente lo que os falta. Os falta informar, consultar con  la gente, decirles la verdad, no vacilarles. Porque nos vaciláis y nos faltáis al respeto, cuando prometéis transparencia y participación, y luego todo lo acordáis a puerta cerrada en los despachos.

Me he dado cuenta, no son los partidos, no son las organizaciones, no son sus programas. Es la gente, las personas y la ley. La ley que permite que sean las personas individualmente las que decidan por los demás. La ley, la que desprecia a las organizaciones y sus Asambleas. Leyes que desprecian a las personas si se expresan colectivamente, si lo hacen en nombre de todos, pero protegen a los cargos y sus instituciones, su palabra y actos si valen, los nuestros y las de nuestras organizaciones no.

Las actas de concejales son de ellos y ellas, individualmente, no de las asambleas, ni del pueblo que les eligió, ¡vaya mierda de democracia!. Por eso nos encontramos frente a tanta injusticia e inmoralidad.

Entonces, si se trata de las personas, para el futuro las queremos honradas, de contrastada honestidad, democráticas y al servicio de todas y de todos, y no de sus particulares intereses como está sucediendo.

¡Levantemos un MOVIMIENTO por la HONESTIDAD!   

Alfonso

pino_de_lodgepole_solitario_en_la_nieve_tarjeta_de_felicitacion-rb8b7022576584569b8c0f366aa1f3505_xvuak_8byvr_324

No, iguales no.

Hoy he vuelto a levantarme con la corrupción de melodía, y en el bus la gente comenta ¡Que vergüenza, que país! ¡Son todos iguales!, y esto último, “todos iguales” me retumba, por que nada más lejos de la realidad; no todos somos iguales.

¿Es igual el extranjero alemán afincado en Mallorca, que el senegalés que te abre la puerta del supermercado? Ninguno es “español” pero, ¿son iguales?

¿Es igual Juan, simplemente Juan, sin apellidos, ese que un día torció el camino siguiendo una línea blanca, ese que creyó que se comía el mundo, y el mundo le devoró; es ese igual a un “señor” con Don, con apellido, sea Rato, Blesa, Urdangarin, es igual?

No, no lo es, y como no lo es, reivindico la “desigualdad”, esa que omitimos juzgando con tabla rasa, esa que nos saca a todos del mismo saco.

¿Y por qué? porque creo en la honestidad, en el valor, en la justicia, en el trabajo, en la ética, porque en los aludes no todo se arrasa, siempre queda algún pino en pie, digno y fuerte, soportando el temporal.

Creo en esos pinos, los que se levantan cada día y trabajan con dedicación, responsabilidad y contracorriente, los que se levantan cada día para buscar trabajo aunque sea más difícil de encontrar que una aguja en un pajar, los que se levantan en una gélida madrugada y recorren cientos de kilómetros para despedir a un amigo de lucha, los que afilan sus lápices para contarnos algunas verdades, esos que demuestran que en realidad, no somos todos iguales.

Cris