black rose on a bench, It represents death, loneliness, sadness, disappointment and farewell of a loved one

Un golpe y otro golpe. Cuando el coronavirus te alcanza.

Pronto comprendí la magnitud de la pandemia en la que estamos. Uno de mis hijos ha vivido ocho años en China, y eso ha hecho que mantenga muy buenas relaciones con chinos que viven en España.

Lo primero que observé es que los universitarios venían a despedirse, se iban a sus casas. Me explicaban que lo hacían porque no habían estado allí en el año nuevo chino, porque en su cultura los padres merecen ser atendidos por sus hijos en sus momentos difíciles y además porque confiaban en las medidas que estaba tomando su gobierno. Tienen otra mentalidad, otros valores diferentes a los nuestros.

Más tarde, fueron los alumnos del Instituto los que pidieron no venir con una carta estándar que les habían proporcionado, y cerraron sus tiendas. Muchos creyeron que era exagerado.

Por todo eso cerramos el Instituto, no sé si los primeros, pero enseguida, las instrucciones eran ambiguas pero lo veíamos venir.

He seguido, como todos, las noticias sin parar. Desde la institución pública que dirijo hemos intentado prestar lo que había en el centro, material, camas, impresora3D.

Pero el lunes una noticia lo cambió todo. Mi hermano médico, el mejor de todos los hermanos, contrajo el virus, día a día las cosas no mejoraban, estaba aún en casa.  El fatídico día 8 empeoró y está ingresado.

A partir de ahí esto está siendo un tobogán de emociones, de tristeza descontrolada. Sus hijas viven lejos en dos países distintos, mis hijos en otros dos diferentes, por la maldita crisis anterior. No tienen consuelo, no pueden venir y si lo hicieran no podrían verle. Afortunadamente mi madre ya no es mi madre, perdió sus referencias, aún así está inquieta. Ahora me alegro de no haberla llevado a una residencia, visité varias pero su escasez de personal me hizo renunciar, aunque hay días que siento que no puedo más, es agotador.

Agradezco a mis amigos chinos su comunicación constante desde China, sus ofertas de todo tipo, su apoyo.

Volveré a mi ser solidario de antes, pero ahora no quiero ver noticias, trabajo solo por disciplina, lloro todo el tiempo y vivo pendiente sólo del próximo parte médico.

Pero estoy segura de que cuando pase esto, volveré a la lucha y ahora con más motivos.

Gracias a todos, ya sé que estáis ahí.

Marian González

Directora del IES Juan de Mairena de S.S. de los Reyes

 

 

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